Els amics i companys de Valencia i Tenerife, ens han donat a conèixer la pèrdua d'un gran investigador. Ho inserim, tot afegint-nos al condol. Mantenim l’escrit original.
Hace unos pocos días que hemos perdido a nuestro compañero Heriberto López Hernández. Era una buena persona, un joven lleno de vida. Formaba parte del personal del Instituto de Productos Naturales y Agrobiología (IPNA) de la red de centros de investigación del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) en Canarias. Heriberto dedicaba una parte importante de su trabajo de investigación a la vida que habita el subsuelo, siendo un gran conocedor de su fauna. Volcaba su conocimiento en revistas y libros de investigación, siendo protagonista de numerosos trabajos entre los cuales queremos resaltar aquí los que tratan sobre el medio subterráneo. Heriberto se sentía particularmente enorgullecido, al igual que así lo sentimos nosotros, de su recolector de fauna subterránea. Un aparato que diseñó junto a su gran compañero y amigo, el Dr. Pedro Oromí. Este sistema permitió y permite a otros investigadores adentrarse en el medio subterráneo más próximo a la superficie y poder descubrir su extraordinaria fauna.
Heriberto
publicó interesantes trabajos sobre una vasta diversidad de grupos zoológicos. Descubrió
para la ciencia numerosas especies de arácnidos, isópodos, dipluros, hemípteros
o coleópteros, muchos de ellos habitantes de sus queridas Islas Canarias, de donde
era natural y residía. Pero Heriberto iba un paso de gigante más allá. Dominaba
y conocía la intimidad de las secuencias genéticas, era lo que conocemos como un
biólogo molecular, utilizando las secuencias del ADN/ARN para desentrañar la
biodiversidad, conocer sus relaciones de parentesco o escudriñar su dispersión
a lo largo del territorio insular.
El mundo
de la biología subterránea, de la bioespeleología, lamentará siempre su
pérdida, aunque nunca nos dejará ya que siempre estará con nosotros a través de
su valiosa obra científica y por la memoria de su persona.
Heriberto
en la Cueva del Sobrado, Icod de los Vinos, Tenerife.
Una de esas maravillosas criaturas que descubrió Heriberto, el escarabajo curculiónido Baezia bimbache hallado en Cueva de la Cueva en El Hierro.
En memoria de Heriberto López Hernández (IPNA, CSIC)