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dimecres, 22 de juliol del 2026

Nº 438. Projecte "Enumeración de Grutas Visitadas". Article 03.

 


L'Alberto Sendra ens va enviant els seus articles, escrits que s'aniran publican regularment. Aqui va ja el tercer!

Cazadores en l’Avenc del Bovalar (Cinctorres, Castellón):

Lithobius jorbai Serra, 1977

Esta es la tercera visita que publicamos y, como en las anteriores, volvemos a quedar atrapados por el interés de la fauna cavernícola que contemplamos. En esta ocasión, nos acercamos al’Avenc del Bovalar, una pequeña pero reveladora gruta próxima a la localidad de Cinctorres, dentro del conjunto de sierras carbonatadas del maestrazgo castellonense.

A primera hora de la mañana partimos cuatro compañeros desde Valencia: Agustín, Anatolio, Pati y Alberto. Habíamos quedado con otros dos compañeros, Cristina y Floren, en Cinctorres y el tiempo apremiaba. Nuestro primer café que solemos tomar en una de esas viejas bodeguitas, de las pocas que aún quedan en pie, tuvo que posponerse. Propongo que, en adelante, entre nuestras vituallas no falte un termo con café del bueno, sostenible y de precio justo. Son algo menos económicos, pero así evitamos que estas deliciosas semillas del árbol del café o cafeto sean cultivadas bajo condiciones de explotación humana.

De izquierda a derecha, Anatolio, Agustín, Alberto y Pati. Cristina se fue rápido a abrir la cueva acompañada de Floren. Fotografía de AnatolioTormos.

 Por cierto, no os hemos dicho que Floren, al que veremos en un par de horas de coche, ya que viene desde l'Hospitalet de l'Infant, es nuestro más veterano y querido amigo. Un verdadero “connaisseur” de la fauna subterránea en particular del noreste peninsular, pero también de las cavidades del Riff y Atlas marroquís donde puntualmente acude todos los años. Y, como no, se conoce a la perfección la vida subterránea en estas cavidades que solemos visitar.

Al llegar, como “valencianos” de pedigrí, toca un buen “esmorzaret” en el bar donde recogemos la llave de acceso a la cavidad. El Ajuntament de Cinctorres siempre ha tenido la amabilidad de otorgarnos este privilegio de entrada. Sus representantes son los custodios de la cavidad, los responsables de su conservación. Esperemos que algún día otros consistorios municipales tomen buena nota de estas buenas prácticas para preservar el patrimonio histórico natural que suponen las cuevas y simas.

¡Cuatro párrafos y sin mencionar un bicho! ¡qué calamidad!

Ha llegado el momento de hablar de nuestro protagonista principal, para conocerlo abrimos la verja para descender por una galería angosta que a los pocos metros nos conduce a una pequeña sala. El techo de la misma se halla repleto de raíces humedecidas por el agua de filtración del exterior.

Las galerías de l’Avenc del Bovalar están jalonadas de raíces que surgen aquí y allá, colgando de techos y revistiendo en ocasiones las paredes. Fotografía de Patricia Soldado y Anatolio Tormos.

 Como sabes, las raíces suponen esa parte subterránea de las plantas superiores o vasculares que forman parte de la vegetación en el exterior. Por cierto, nuestro amigo Agustín que nos acompaña en esta visita es uno de los mejores botánicos que tiene Valencia. Es un verdadero experto en el ajardinamiento de ciudades, un sabio del mundo vegetal, que aprovechó la visita para escudriñar la flora que cubre las superficies del karst donde se halla excavada la cavidad.

Hemos vuelto a desviarnos de nuestro relato bioespeleológico ¡Centrémonos! Las raíces en las cuevas suponen un alimento que permite a la fauna darse un bacanal en un ecosistema pobre en recursos nutritivos. Os recomendamos que leáis la visita nº 2 dedicada a la Cueva de los Moros de la Serranía de Cuenca, donde descubriréis la escasez de la fauna en las cuevas. Pero, en l’Avenc del Bovalar la diversidad en especies sube un peldaño y lo hace gracias a sus raíces. Éstas forman una comunidad con una cierta riqueza de vida que podemos observar en múltiples puntos dispersos a lo largo de los 250 metros de recorrido que posee la cavidad.

En estas superficies tapizadas de raíces, a veces enredadas entre ellas, vemos volar dípteros nematóceros y braquíceros, ocasionalmente advertimos la presencia de diminutos ácaros, colémbolos, dipluros e incluso caracoles. En otras épocas del año, en estas raíces se alojan gorgojos radicícolas de cierto tamaño ¡por encima del centímetro! Las larvas de estos gorgojos comen raíces y los adultos que en otras ocasiones hemos visto vienen a depositar sus huevos. Por cierto, deciros que los gorgojos son escarabajos coleópteros de la familia de los curculiónidos, y estos del Avenc del Bovalar pertenecen al género Otiorhychus que, aunque gustan de vivir en las cuevas, poseen una cutícula pigmentada y unos “ojazos” que los delatan como visitantes temporales a la cavidad. En argot bioespeleológico, estamos frente auna especie troglófila, como buena parte de la fauna que hemos mencionado.

Toda esta comunidad de vida radicícola tiene algunos depredadores minúsculos como esquivas arañas del género Centromerus o esporádicos pseudoescorpiones. Estos pueden ser a su vez capturados por superdepredadores de este ecosistema, de los que conocemos dos. En la visita nos tropezamos repetidas veces con el más rápido, un veloz ciempiés de dos centímetros de largo un gigante subterráneosin ojos funcionales, pálido y algo estilizado. Es el quilópodo Lithobius jorbai que fue descrito hace casi medio siglo por el biólogo catalán Antoni Serra de la Univeristat de Barcelona; algún día hablaremos de este descubrimiento. Aunque si quieres saber más de ciempiés cavernícolas te recomendamos leer el capítulo que a ellos se dedica en el libro Habitantes de la Oscuridad, te lo dejamos en las referencias. Este L. jorbai sí es un verdadero troglobio especie exclusiva del mundo subterráneo profundo adaptado a la vida en oscuridad total donde ver no es necesario. Y sin embargo L. jorbai devora toda la fauna que hemos visto y más. Por cierto, el otro gran depredador, éste más misterioso si cabe, aún no lo hemos visto en persona, a ver si un día os lo contamos.

 Estos son nuestros protagonistas de hoy, Lithobius jorbai Serra, 1977, un superdepredador troglobio que habita un reducido número de cavidades en el maestrazgo castellonense. Fotografías Anatolio Tormos.

 Pero ¿Cómo se desplaza sin luz? ¿Cómo captura sus presas? La respuesta la encontramos en la sofisticación de su equipo sensorial. Por una parte, sobre las antenas, ya de por si repletas de sedas además de algunos interesantes receptores con perforaciones en su superficie. Estos orificios permiten la entrada de gases de la atmosfera y su interior es sensible a ellos, puede así percibir olores. Por otra, una pareja de órganos llamados de Tömösváry, situados entre la inserción de las antenas y la posición donde se encontrarían los ojos que se hallan ausentes. Se trata de estructuras diminutas en los ciempiés que viven fuera de las cuevasen los suelos de bosques o jardinespero que son extraordinariamente grandes en las formas cavernícolas como en el caso de L. jorbai. Con todos estos receptores nuestro ciempiés no solo es capaz de reconocer el entorno inmediato, también sabe, y con mucha destreza, cazar al acecho o perseguir a sus presas.

A la izquierda, la cabeza y parte de las antenas de un Lithobius jorbai; en el centro un trozo de un segmento de la antena ampliado donde se observan dos receptores especiales cuya superficie esta multiperforada, como ves en la derecha ¡Son las narices de estos ciempiés!

Nuestro singular Lithobius jorbai es una de las exclusivas 18 especies –más otras dos subespecies–   verdaderamente troglobias de su género presentes en ámbito ibero-balear. Además, destaca por ser el único endemismo de tierras valencinas de estos Lithobius de las cuevas y simas hallada en un reducido número de cavidades. Por dicho motivo, debería, este único a la vez que especial quilópodo, ser considerado como una especie referente en la protección y conservación de los ecosistemas subterráneos fuertemente amenazados en particular por el cada vez más alarmante cambio climático del Planeta.

En esta visita, Cristina, capaz de rastrear cualquier galería por angosta que esta sea, nos guió hacia los últimos rincones de la cavidad, de modo que pudimos finalizar nuestro estudio, aunque aún deberemos volver, y lo haremos pronto; y no tardaremos mucho en contaros más historias sobre su reveladora fauna.

La jornada de trabajo pasó rápida, Floren Fadrique no dejó escapar un segundo buscando especies que investigar y muestreando con su aspirador de mano, sin duda disfrutamos de la jornada de estudio de la cavidad. Fotos: escenas del video de Anatolio Tormos.


Al tiempo que observamos milímetro a milímetro en busca de la fauna, en algunos lugares de la cavidad disponemos recipientes de recolección temporal que permiten conocer mejor la diversidad. Así como buenos Chefs vamos disponiendo plato especial 5 estrellas que más les gusta a nuestros habitantes de la oscuridad como es el excremento de vaca a las finas hierbas del que ese día tuvimos la fortuna de disponer.

Retrocediendo sobre nuestros pasos volvimos a la entrada de la cavidad recordando de nuevo el calor que estaba haciendo fuera. Cerramos el candado y devolvimos la llave pensando ya en la siguiente exploración bioespeleológica.

 

Referencias

Stoev, P., Sendra, A. & Cabanillas D. 2023. Quilópodos, depredadores con casi cien pies, págs. 353−360. En Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.


https://www.cedelsports.cat/wp-content/uploads/Avenc-del-Bovalar.pdf

https://cavitats-subterranies.blogspot.com/2010/03/avenc-del-bovalar-cinctorres.html

https://www.nature.com/articles/s41598-023-48014-7


Alberto Sendra, Anatolio Tormos, Carles Domenech.


dijous, 16 de juliol del 2026

Nº 437. Projecte "Enumeración de Grutas Visitadas". Article 02.

 

Las redes tróficas de la Cueva de los Moros en Las Majadas de la Serranía de Cuenca

Este es el segundo relato de nuestra serie “Enumeración de Grutas Visitadas”, y seguimos estando en los boscosos y bellos relieves kársticos formados por el conjunto de plataformas carbonatadas de la Serranía de Cuenca. En ellas, el agua de precipitación se desliza por sus superficies horizontales que acaba en muchas ocasiones engullida por los numerosos sumideros resultantes de la disolución del carbonato cálcico que forman estas rocas. Dan origen así a un denso y largo entramado de cuevas y simas.


Hoy volvemos a reunirnos con miembros del Club Diaclasa Villalba. Sin ellos los estudios bioespeleológicos en la Serranía de Cuenca que estamos acometiendo sería un imposible. Nos cuidan, nos acompañan, nos ayudan y encima se interesan y estudian la vida de estas cavidades conquenses. Son espeleólogos de los pies a la cabeza que no han perdido la curiosidad por el descubrimiento de las cuevas y simas.

Nos reunimos a primera hora de la mañana con nuestros amigos del Diaclasa, Alberto Lupo y Joaquín, y venidos de Valencia somos Santiago y Alberto. Para celebrarlo nos hacemos un selfi, y no sabría deciros si nuestras caras de amplia sonrisa son por la ridiculez de posar ante la cámara del móvil o por habernos comido previamente unos jugosos platos combinados sobrecargados de grasas. ¡Por fortuna llevamos unos antiácidos en la saca!


Estamos muy cerca de la entrada a la Cueva de los Moros, tras atravesar su umbral solo hay que arrastrase una decena de metros para luego poder recorrer erguidos una galería descendente. Ya es verano y desde que hemos entrado abundan los dípteros (“insectos con un solo par de alas”) que buscan refugio de los calores veraniegos del exterior. Vemos dípteros de antenas cortas, las archiconocidas “moscas” pero si estamos con un zoólogo mejor decirles que hemos visto Brachycera, o braquíceros. Junto a ellas pululan nubes de unos dípteros más molestos, tienen las antenas largas y filiformes que pueden ser plumosas en los machos, son los “mosquitos” (Nematocera o nematóceros) aunque estos que vemos en cuevas no suelen picar ¡qué alivio saberlo! Ambos dípteros: moscas y mosquitos tapizan paredes y techos. Unos colgados con la cabeza hacia abajo como los murciélagos, otros lo hacen hacia arriba y los hay que caminan, como excitados por nuestra presencia, por la superficie. Esparcidos se mueven o posan mariposas de alas en tejadillo, los conocidos Tricópteros. Un día os hablaremos de ellos. Y para que este hábitat, no lejos de las influencias del exterior, este completo faltan los depredadores, cazadores al acecho de estos alados, representados por los ciempiés del género Lithobius. Es una especie que, aun no siendo un habitante exclusivo, posee un cierto grado de adaptación a los ecosistemas subterráneos.


Tricópteros en las paredes de la zona de penumbra antes de alcanzar la profunda. A la izquierda si te fijas, verás una pareja en su momento de reproducción. Fotografía de Joaquín Elena.

Tras un corto recorrido podremos elegir dos direcciones, la primera a la derecha deslizándonos por un estrecho paso a la altura del suelo, y la segunda a la izquierda remontando una colada vertical. Elijamos la dirección que elijamos recorreremos sendas galerías que parecen responder a un antiguo cauce. Actualmente, éste no lleva un curso de aguas, sino que se halla jalonado por un conjunto de gours, embalses delimitados por barreras de carbonato cálcico, o charcas temporales que actúan, en ambos casos, como reservorios de agua de filtración.

       Una de las charcas temporales que dificultan, en ocasiones, el avance por la cavidad. Fotografía de Joaquín Elena

Es en estas piscinas subterráneas donde se desarrolla una red trófica particular, dentro de la zona profunda de la cavidad, que combina fauna terrestre y acuática. Sus fondos, tapizados de lodos arcillosos, son habitados por diminutos gusanos segmentados o anélidos que no dudan engullir, por su fino tracto digestivo, cualquier resto de materia orgánica.  Deslizando su pálido y blanco cuerpo, en el fondo o en la superficie de las aguas, hay algunos gusanos planos o planarias −si te apetece, busca más información en la visita 2026 nº1−. En ocasiones en estos gours y charcas viven crustáceos acuáticos que, en otras cavidades de la Serranía de Cuenca, corresponden a los isópodos de la especie Bragasellus lagari y anfípodos, ambos despigmentados y carentes de ojos.

Sobre estas aguas caminan, sobre la fina película generada por la tensión entre las moléculas de agua,  otras especies detritívoras y fungívoras −ávidas por los restos de materia orgánica, los hongos que en ellos fructifican o las microscópicas bacterias−. Vimos colémbolos y ácaros de este hábitat particular que los biólogos conocen como “neuston”.  En él, cuando algún desafortunado invertebrado es incapaz de salir del agua, no tardarán en acudir estos diminutos artrópodos.

A los ácaros quizás los conozcan por que algunas de sus especies nos causan problemas, pero ¿Qué es un colémbolo? Son microartrópodos apenas uno o unos pocos milímetros, pero pese a esta modestia en tamaño poseen una especial relevancia en las redes tróficas subterráneas. Son hexápodos, eso quiere decir que poseen seis patas. Fueron uno de los primeros hexápodos en poblar los ambientes terrestres. Este primitivismo se evidencia por la ausencia de alas, que aparecerán en otros hexápodos más modernos, en los superabundantes insectos. Si algo llama la atención de estos diminutos seres es la forma de desplazarse, bien distinta a la de sus parientes alados, ya que caminan y cuando es necesario, ¡saltan!

Enrique Baquero junto a otros especialistas en colémbolos nos lo cuentan en el libro Habitantes de la Oscuridad: bajo el abdomen “se aloja el tenáculo (tenaculum), un corto apéndice dentado que sujeta la fúrcula o furca cuando está replegada bajo el cuerpo… Al quedar liberada la furca, por ejemplo, en caso de peligro por un depredador, golpeará la superficie del suelo lanzando al colémbolo fuera de su alcance”.

De entre estos colémbolos, hoy nos han sorprendido los diminutos Pygmarrhopalites, que suelen frecuentar las superficies de las aguas en las cuevas del Sistema Ibérico, y como no de la Serranía. A duras penas les pudimos grabar en video, os lo ponemos aquí abajo. Pero no supimos hacerle una buena fotografía, por lo que le pedimos a nuestro compañero Adrià Miralles que nos dejase una imagen realmente buena, una que tomó de un Pygmarrhopalites en una cavidad de las sierras ibéricas turolenses. Con su cuerpo de poco más de un milímetro, no cabe duda de que es un “pigmeo” entre los artrópodos.

           Fotografía de Pygmarrhopalites sp. en la Cueva de las Baticambras, Molinos, Teruel; cortesía de Adrià Miralles.

Ahora ya sabemos las principales redes tróficas de la Cueva de los Moros: una cerca de la entrada formada por esa comunidad de dípteros y tricópteros refugiados a los que acuden esos quilópodos que los depredan; y otra en la zona profunda, donde las aguas albergan crustáceos, anélidos y planarias acuáticas, pero también una serie de elementos terrestres que “flotan” en película superficial del agua formada por colémbolos y ácaros que no se “mezclan” con el agua.

Solo nos ha faltado ver una especie, quizás la más adaptada a estos ambientes sin luz, el dipluro Cestocampa iberica, pero será el protagonista de otra historia que ya os contaremos.

¡Se nos olvidaba! Al entrar a la cueva oímos un piar agudo, pero seguimos hacia el interior, ya que no vimos nada. Cuando salíamos ¡sorpresa! un pollo de un hermoso petirrojo. Se encontraba bajo algunos bloques de piedras en la zona oscura de la cueva. Sus posibilidades de supervivencia eran escasas. Por fortuna, Santiago lo recogió y depositó en la misma entrada, quizás su madre regrese a por él.

El tiempo al salir era agradable, el calor de la mañana se había disipado por una tormenta cercana que más tarde, lejos de allí, se convirtió en un potente granizo.


                                    Pollo de petirrojo en la entrada la Cueva de los Moros. Fotografía de Joaquín Elena 

Referencias:

Baquero, E., Arbea, J.I., Beruete, E. & Jordana R. 2023. Colémbolos, hexápodos ápteros con cola para brincar, págs. 361−370. En Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

 A. Sendra

 

 

 

 


dimecres, 15 de juliol del 2026

Nº 436. Projecte "Enumeración de Grutas Visitadas". Article 01.

Iniciem aquí una sèrie d’escrits, sortits de la col·laboració dels nostres companys dedicats a la bioespeleología, la ciència de la vida del sota terra, sota el títol ENUMERACIÓN DE LAS GRUTAS VISITADAS. Aquest títol està inspirat en uns arxius històrics: ÉNNUMERATION DES GROTTES VISITÉES, una sèrie que fa més d'un segle van iniciar i publicar en René Jeannel i Emil Racovitza per fer un recull organitzat del coneixement de la biodiversitat subterrània, al que hi col·laboraven naturalistes, espeleòlegs i investigadors amb interès pel món subterrani de mines, coves i avencs.

Es tracta d’exposar les experiències i vivències dels nostres col·laboradors, al llarg d’un projecte que té per finalitat el coneixement de la fauna subterrània que colonitza el subsol d’una zona concreta que, fins ara, no ha estat gaire coneguda: la zona de bona part del Sistema Ibèric, en les serres kàrstiques més interiors, però també, d’altres regions del territori peninsular… i més.

El caire literari no és del tot científic, més aviat podríem dir que és senzill i entenedor per a qualsevol lector.

Aquests escrits han estat realitzats en castellà. Volem mantenir els textos originals. 

Llevamos años visitando cuevas y simas en busca de la fauna que albergan estos ecosistemas desprovistos de luz, pero hoy vamos a intentar mostraros la belleza e importancia de esta vida subterránea profunda. No es una fecha especial, simplemente ha llegado la hora de arremangarnos y hacerlo.

Por cierto, estas entradas a distintos blogs las haremos con una cabecera unificada, para que nos podáis seguir. Además, las numeraremos; ésta es la 2026/1 ¡pero habrá muchas más!

Una cosa más, seguro que os ha llamado la atención ¿Por qué BIOSPEOLOGICA ÉNUMÉRATION DES GROTTES VISITÉES? Pues bien, para recordar una magna obra, las campañas de exploración y descubrimiento de la vida cavernícola en diversos países del mundo, y que se emprendieron en 1904 por los dos pilares de la Bioespeleología mundial: Emil Racovitza y René Jeannel. Ya habrá tiempo de hablar de ellos en futuras entradas.

Erase una vez …

“Una mañana en La Similla del Val: planarias y otras criaturas peculiares”

Una vez más nos reunimos con nuestros amigos, José Ramón y Maika del Grupo espeleológico Diaclasa de Cuenca, en esta ocasión viajamos Alberto, Héctor y Txomin. Ya haré las presentaciones en otras entradas al blog.

Hace dos años que estamos explorando la cuevas y simas del Sistema Ibérico en busca de su diversidad biológica. En esta ocasión, lo hacemos en La Similla del Val, en Santa María del Val, una de las múltiples joyas espeleológicas de la Serranía de Cuenca, en el sector oriental del mencionado Sistema Ibérico.

Aquí estamos todos, antes de entrar en faena, de izquierda a derecha: José Ramón, Txomin, Pacho, Alberto, Maika y Héctor. Las obligaciones laborales de Pacho no le permitieron, en esta ocasión, unirse a nosotros


 Topografía de la cavidad. El dibujo original, de P. Ibañez y J. Obartí, se publicó en la revista Lapiaz nº 2, 1978.

La Similla del Val es una cavidad de unos 300 metros de recorrido horizontal, interrumpido en ocasiones por bloques que complican un poco la progresión, dejando entrever un pequeño curso de aguas cristalinas, en ocasiones embalsada en un rosario de bellos gours. Por favor, si visitáis la cueva nunca caminéis por los bordes de estos gours, están formados por delicadas láminas de carbonato cálcico, como el que forma las estalactitas y estalagmitas. Son bordes extremadamente frágiles ¡Se rompen con suma facilidad!


Tras precipitarnos por la rampa de entrada, las superficies paredes y techos se hallan cubiertas por finas películas de agua que lo envuelven todo. Allí cuelgan dípteros nematóceros (mosquitos) y ocasionalmente insectos con alas en tejadillo (Tricópteros). Pero lo que más te sorprendería es la abundancia de los numerosos ciempiés (Quilópodos) de color ámbar, de fina cutícula. Son criaturas voraces, depredadoras, que se alimentan de los mencionados insectos alados. Aquí lo tienes es esta fotografía de José Domingo Gilgado (Txomin) que te dejamos abajo. Aún no sabemos la especie, pero se parece a los Lithobius de cuevas en las regiones pirenaicas, próximamente ya os contaremos.

Cuando llegamos a las pequeñas masas de agua, que jalonan el interior de la cavidad, su riqueza faunística nos vuelve a sorprender. Si nos acercamos a algunos restos de maderas embebidas por el agua será fácil descubrir a los translucidos isópodos “de patas similares” caminando en los fondos. Es Bragasellus lagari, un cavernícola de amplia distribución, descrito de la Cueva del Tornero, Checa, Guadalajara. Junto al ellos quizás veamos otros crustáceos de cuerpo comprimido, que nadan de lado “curiosa forma de desplazarse en el agua”. Son anfípodos con adaptaciones a las aguas subterráneas.

                               Dos escenas de una planaria, de un video grabado en la misma cueva.

Acompañando a esta fauna acuática, vive algo que nos dejó perplejos: Gusanos planos, sin ojos, tan transparentes que se aprecia un aparato digestivo con múltiples divertículos que tienen salida alguna, ¡las planarias no tienen ano! Para colmo de los colmos, tampoco poseen aparato respiratorio, ni sistema circulatorio. Entonces, ¿Cómo se organizan para vivir? Como nos dice Miquel Vila Farré en la obra Habitantes de la Oscuridad: “Para respirar, el oxígeno es absorbido a través de la piel y se distribuye por difusión a todas las células. ¿Y para comer? Para buscar e ingerir el alimento utilizan su faringe evaginable abierta al exterior a través de la boca, que se sitúa a mitad de la zona ventral del cuerpo. Si fuesen humanos sería algo así como tener la boca en la barriga por donde un tubo saldría al exterior en busca del alimento aunque no somos tan distintos cuando estamos en el interior del útero“.


Ilustración de Miquel Vila Farré, figurando tres planarias, siendo la de la izquierda una especie cavernícola despigmentada y sin los ojos típicos de las aguas superficiales, que están representadas a la izquierda y en el centro. Por cierto, los asteriscos marcan las llamadas aurículas, unas protrusiones latero-frontales de la porción cefálica en las planarias repletas de receptores sensoriales.

Esta vida subterránea, estos seres de los ecosistemas subterráneos, son algo diminutos, por lo que debemos acercarnos a ellos, aunque tengamos que “hacer la croqueta”…

Acabamos por salir al exterior y, para no perder la costumbre, y antes de lanzarnos a por una cervecita o un vigorizante café, nos hicimos la clásica foto de recuerdo.

Referencias

René Jeannel & Emil G. Racovitza. 1907. Énumération des grottes visitées. 19041906. (première série). Biospeologica II. Archives de Zoologie Éxpérimentale et Générale série 6 : 489536.

Miquel Vila-Farré. 2023. Platelmintos Tricládidos, gusanos planos, págs. 173177. En Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

A. Sendra







divendres, 17 d’octubre del 2025

Nº 430. Article aparegut al diari Mediterráneo, sobre la fauna cavernícola de Castelló i al premi al llibre "Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas"

 

Justificació d’aquesta entrada.

S’acaba de publicar un interessant article que exposa, per un costat, la gran importància de la fauna cavernícola de la província de Castelló de la Plana i, per altra banda, la distinció atorgada a un llibre sobre la biologia subterrània. S’ha publicat “on-line” i en llengua valenciana, pel diari castellonenc MEDITERRÁNEO, que exposem textualment. Sempre és important donar a conèixer les notícies de la nostra especialitat, que, en aquest cas, ens l’ha comunicat l’Alberto Sendra. 

L'extraordinari món subterrani: Més de 50 espècies viuen amagades només en coves de Castelló

El treball valencià ‘Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas, ha rebut en Brasil el premi al millor llibre de coves del món.

'Coletina redetecta', 'Gollumjapyx smeagol' i 'Typhlatya miravetensis', espècies endèmiques de les coves de Castelló. / AGUSTÍ MESEGUER / SERGIO MONTAGUD

«Viure sense llum, sense un sol fotó d’energia solar, no sembla fàcil. Malgrat això i contra tot pronòstic, una bona part de l’exuberant biodiversitat d’este planeta mora en absoluta obscuritat en els porus i intersticis de les dures roques, a l’interior de les humides coves, alienes a les decisions que prenem els éssers humans».

Estes paraules del biòleg valencià Alberto Sendra podrien resumir molt breument la motivació que hi ha darrere del treball que ha coordinat, amb la col·laboració d’altres biòlegs, naturalistes, geòlegs i espeleòlegs, alguns d’ells de Castelló (és el cas de Salvador Herrando Pérez, Joaquín Albesa, Luís Almela i Jesus Almela), que al mes de juliol va ser guardonat en el marc del Congrés Internacional d’Espeleologia celebrat al Brasil amb el premi al millor llibre de coves del món, concedit per la Unió Internacional d’Espeleologia.

Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas és el títol d’una publicació en la qual el territori de Castelló i els éssers que l’habiten al seu subsol estan ben presents. Indica Sendra que «són més de mig centenar les espècies estrictament cavernícoles conegudes de les coves i avencs castellonencs». I de la seua existència dona compte un llibre que deixa constància del fet que «són espècies úniques, endèmiques i exclusives de la nostra regió».

Moment del lliurament al Brasil del premi per al llibre sobre les coves i la seua biodiversitat, coordinat per Alberto Sendra. / MEDITERRÁNEO.

                                                           Ampliació de la foto anterior.

Entre les dades més fascinants d’esta descripció d’una realitat que no per estar oculta deixa de ser rellevant com a indicadors que són de la salut de la Terra, Sendra afirma que deu d’eixes espècies «són relíquies d’un món anterior, testimonis vius de grups d’animals completament extingits en la superfície exterior. Una diversitat única i insubstituïble que hem de protegir per al futur». I el primer pas per a comprendre la necessitat de la protecció és el coneixement.

Així, este llibre esdevé una valuosa font de coneixement, que al llarg de les seues set-centes cinquanta i dues pàgines recull aportacions de setanta-set autors i un centenar de col·laboradors, «especialistes tots en animals cavernícoles o en les coves on habiten».

Els seus continguts aprofundeixen en els detalls dels grups zoològics que es poden trobar en estos ecosistemes, fent especial incidència «en les formes més rellevants per les seues extravagants adaptacions a estos espais subterranis». El llibre inclou referències de «més d’un millar d’espècies, en la seua major part endèmiques i relíquies, destacables per la seua importància biològica excepcional», com es concreta a les pàgines introductòries de la publicació.

Alberto Sendra emfatitza que «la diversitat biològica d’este món subterrani és escassa, per això la importància de les seues espècies és extraordinària». Pel que fa a les particularitats de les formes de vides pròpies de les profunditats del territori castellonenc, esmenta algunes com la Paratachycampa hispanica, la Speleoharpactea levantina; el més conegut Typhlatya miravetenisis i «l’extraordinari escarabat Ildobates neboti», descobert fa més de quaranta anys en l’Avenc d’En Serenge de Cabanes, i que es va convertir en una icona mundial per a la biologia subterrània.

En conjunt, descriu estes formes de vida com «realment importants, tant per la seua microendemicitat com per l’antiguitat filogenètica i la seua bondat com a indicadors paleogeogràfics». Remarca, a més, que «ocupen eixos ecosistemes on les aigües subterrànies de les quals ens proveïm són un recurs de primer ordre per als habitants de tots els pobles de Castelló».

                                Imatge de l'interior de la Sala Viciano, en la Sima dels Possos (Assuévar). / LUIS ALMELA

Per cert, les espècies destacades per Sendra formen part del Catàleg Valencià d’Espècies Amenaçades, i entre les coves més significatives de la província pel que fa a la seua biodiversitat, assenyala l’esmentat Avenc d’En Serenge i l’Ullal de Miravet de Cabanes, i la cova dels Encenalls, de Sant Mateu.

La supervivència d’estos éssers vius, no és qüestió fútil, per tant. Sendra defén que «les administracions públiques, des de les seues competències, que en el marc territorial que ens ocupa correspon a les valencianes, han de fer un esforç encara major per a garantir la supervivència de la fauna subterrània castellonenca, com a punt calent de la biodiversitat cavernícola d’interés mundial». Una vida que està en el fonament de totes les vides i que no roman indemne a les amenaces globals. Encara més, el seu impacte arriba a ser invisible precisament per produir-se en l’absoluta obscuritat.

«L’activitat humana ha de prendre consciència del seu impacte no només en la superfície, sinó també en el subsol, establint mesures de conservació»

Eva Desdentado Daroca, Catedràtica de Dret Administratiu. Universitat d'Alcalà (Madrid)

La ciència és clara en referència a les conseqüències d’eixos impactes al món subterrani i com ressalta Eva Desdentado Daroca, catedràtica de Dret Administratiu, especialitzada en dret urbanístic i mediambiental, «estos singulars espais i espècies són especialment vulnerables a diversos factors i, donada la seua raresa i endemisme, la seua desaparició pot representar una pèrdua irreversible».

Eixa vulnerabilitat és la raó per la qual Desdentado argumenta que és indispensable una legislació específica, perquè l’activitat humana «ha de prendre consciència del seu impacte no només en la superfície, sinó també en el subsol, establint mesures de conservació que interrelacionen ambdós espais i que tinguen en compte la seua estreta connexió».

                                           Ullal de Miravet, al terme municipal de Cabanes / SERGIO MONTAGUD

En un article publicat en Ecosistemes, la revista de l’Associació Espanyola d’Ecologia Terrestre, Eva Desdentado destaca que la Comunitat Valenciana compta amb una «regulació pionera en la matèria», la Llei 11/1994 d’Espais Naturals Protegits, que protegeix específicament les coves, simes i cavitats subterrànies», prohibint de forma concreta «tota alteració o destrucció de les seues característiques físiques, així com l’extracció no autoritzada de qualsevol classe de materials naturals o artificials de l’interior i la introducció de deixalles i objectes de qualsevol classe que puguen alterar les seues condicions d’equilibri ecològic existents».

Així i tot, argumenta que falta informació i conclou que «és imprescindible visibilitzar els ecosistemes subterranis i per això, ha d’incentivar-se la investigació, la identificació i delimitació dels seus elements rellevants, però també cal oferir un adequat marc normatiu de preservació».

«Tant la vida d’estes excepcionals i modestes criatures cavernícoles com la nostra, depenen de l’aigua. El que a elles les extingeix, a nosaltres ens apropa un poc més al desastre»

Alberto Sendra. Biòleg

La segona part d’esta proposta queda en mans dels poders polítics i el seu compromís real amb la protecció integral del medi natural del qual formem part. Pel que fa a la primera part, la d’obrir els ulls de la societat a eixa realitat oculta davall dels seus peus, el contingut del llibre coordinat per Alberto Sendra s’ha convertit en un referent, això ho acredita l’esmentat premi internacional que ha rebut.

Vides connectades

Vol ser un manual de consulta per no fer de les coses que no estan a la vista una qüestió menor. Tot el que passa al nostre voltant, en eixe delicat equilibri de forces que és la vida, acabarà afectant-nos tard o d’hora.

Així com conclou el llibre Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas, «necessitem ser conscients de les nefastes conseqüències que comporta el mal ús i l’abús de les aigües subterrànies que transiten i neguen les coves, donat que representen la major part de l’aigua dolça existent. Tant la vida d’estes excepcionals i modestes criatures cavernícoles com la nostra, depenen de l’aigua. El que a elles les extingeix, a nosaltres ens apropa un poc més al desastre».

divendres, 26 de setembre del 2025

Nº 429 C. E. Història de la Bioespeleologia

 Aquest article ja s'havia publicat al bloc Espeleobloc. Pel seu interès didàctic cap al coneixement bàsic de la Biologia Subterrània, s'ha reeditat aqui. L'autor, en J. M. Victòria, va col·laborar en la seva realització a base de diapositives Power-point. Recordem que, totes les entrades que dins del títol inclouen C. E., significa que han estat copiades de l'Espeleobloc.

divendres, 8 d’abril del 2016

Hitòria de la Bioespeleologia. Recurs didàctic 2008.

Atenent a la petició del lector Jorge Altimire que constata que l'apunt que vam publicar fa uns anys ara resulta difícilment accessible, inserim aquesta presentació, que constitueix una unitat de la sèrie en ppt d'una cinquantena de recursos didàctics sobre espeleologia i carst, que sota la coordinació de la Società Speleologica Italiana, redactaren els autors Giuseppe Rivalta i Fabrizio Serena, La versió imatge que presentem correspon a la traducció al castellà de l'obra original.