Iniciem aquí una sèrie d’escrits, sortits de la col·laboració dels nostres companys dedicats a la bioespeleología, la ciència de la vida del sota terra, sota el títol ENUMERACIÓN DE LAS GRUTAS VISITADAS. Aquest títol està inspirat en uns arxius històrics: ÉNNUMERATION DES GROTTES VISITÉES, una sèrie que fa més d'un segle van iniciar i publicar en René Jeannel i Emil Racovitza per fer un recull organitzat del coneixement de la biodiversitat subterrània, al que hi col·laboraven naturalistes, espeleòlegs i investigadors amb interès pel món subterrani de mines, coves i avencs.
Es tracta d’exposar les experiències i vivències dels nostres col·laboradors, al llarg d’un projecte que té per finalitat el coneixement de la fauna subterrània que colonitza el subsol d’una zona concreta que, fins ara, no ha estat gaire coneguda: la zona de bona part del Sistema Ibèric, en les serres kàrstiques més interiors, però també, d’altres regions del territori peninsular… i més.
El caire literari no és del tot científic, més aviat podríem dir que és senzill i entenedor per a qualsevol lector.
Aquests escrits han estat realitzats en castellà. Volem mantenir els textos originals.
Llevamos
años visitando cuevas y simas en busca de la fauna que albergan estos
ecosistemas desprovistos de luz, pero hoy vamos a intentar mostraros la belleza e
importancia de esta vida subterránea profunda. No es una fecha especial,
simplemente ha llegado la hora de arremangarnos y hacerlo.
Por
cierto, estas entradas a distintos blogs las haremos con una cabecera
unificada, para que nos podáis seguir. Además, las numeraremos; ésta es la
2026/1 ¡pero habrá muchas más!
Una cosa
más, seguro que os ha llamado la atención ¿Por qué BIOSPEOLOGICA −ÉNUMÉRATION
DES GROTTES VISITÉES? Pues bien, para recordar una magna obra, las campañas de
exploración y descubrimiento de la vida cavernícola en diversos países del
mundo, y que se emprendieron en 1904 por los dos pilares de la Bioespeleología
mundial: Emil Racovitza y René Jeannel. Ya habrá tiempo de hablar de ellos en
futuras entradas.
Erase
una vez …
“Una mañana en La Similla del Val:
planarias y otras criaturas peculiares”
Una vez más nos reunimos con nuestros amigos, José Ramón y Maika del Grupo espeleológico Diaclasa de Cuenca, en esta ocasión viajamos Alberto, Héctor y Txomin. Ya haré las presentaciones en otras entradas al blog.
Hace dos años que estamos explorando la cuevas y simas del Sistema Ibérico en busca de su diversidad biológica. En esta ocasión, lo hacemos en La Similla del Val, en Santa María del Val, una de las múltiples joyas espeleológicas de la Serranía de Cuenca, en el sector oriental del mencionado Sistema Ibérico.
Aquí estamos todos, antes de entrar en faena, de izquierda a derecha: José Ramón, Txomin, Pacho, Alberto, Maika y Héctor. Las obligaciones laborales de Pacho no le permitieron, en esta ocasión, unirse a nosotros
Topografía de la cavidad. El dibujo original, de P. Ibañez y J. Obartí, se publicó en la revista Lapiaz nº 2, 1978.
La Similla del Val es una cavidad de unos 300 metros de recorrido horizontal, interrumpido en ocasiones por bloques que complican un poco la progresión, dejando entrever un pequeño curso de aguas cristalinas, en ocasiones embalsada en un rosario de bellos gours. Por favor, si visitáis la cueva nunca caminéis por los bordes de estos gours, están formados por delicadas láminas de carbonato cálcico, como el que forma las estalactitas y estalagmitas. Son bordes extremadamente frágiles ¡Se rompen con suma facilidad!
Tras precipitarnos por la rampa de entrada, las superficies paredes y techos se hallan cubiertas por finas películas de agua que lo envuelven todo. Allí cuelgan dípteros nematóceros (mosquitos) y ocasionalmente insectos con alas en tejadillo (Tricópteros). Pero lo que más te sorprendería es la abundancia de los numerosos ciempiés (Quilópodos) de color ámbar, de fina cutícula. Son criaturas voraces, depredadoras, que se alimentan de los mencionados insectos alados. Aquí lo tienes es esta fotografía de José Domingo Gilgado (Txomin) que te dejamos abajo. Aún no sabemos la especie, pero se parece a los Lithobius de cuevas en las regiones pirenaicas, próximamente ya os contaremos.
Cuando
llegamos a las pequeñas masas de agua, que jalonan el interior de la cavidad,
su riqueza faunística nos vuelve a sorprender. Si nos acercamos a algunos
restos de maderas embebidas por el agua será fácil descubrir a los translucidos isópodos
“de patas similares” caminando en los fondos. Es Bragasellus lagari, un
cavernícola de amplia distribución, descrito de la Cueva del Tornero, Checa, Guadalajara. Junto al ellos quizás veamos otros
crustáceos de cuerpo comprimido, que nadan de lado “curiosa forma de
desplazarse en el agua”. Son anfípodos con adaptaciones a las aguas
subterráneas.
Dos escenas de una planaria, de un video grabado en la misma cueva.
Acompañando
a esta fauna acuática, vive algo que nos dejó perplejos: Gusanos planos, sin
ojos, tan transparentes que se aprecia un aparato digestivo con múltiples
divertículos que tienen salida alguna, ¡las planarias no tienen ano! Para colmo
de los colmos, tampoco poseen aparato respiratorio, ni sistema circulatorio.
Entonces, ¿Cómo se organizan para vivir? Como nos dice Miquel Vila Farré en la
obra Habitantes de la Oscuridad: “Para respirar, el oxígeno es absorbido
a través de la piel y se distribuye por difusión a todas las células. ¿Y para
comer? Para buscar e ingerir el alimento utilizan su faringe evaginable abierta
al exterior a través de la boca, que se sitúa a mitad de la zona ventral del
cuerpo. Si fuesen humanos sería algo así como tener la boca en la barriga por
donde un tubo saldría al exterior en busca del alimento −aunque no
somos tan distintos cuando estamos en el interior del útero−“.
Ilustración de Miquel Vila Farré, figurando tres planarias, siendo la de la izquierda una especie cavernícola despigmentada y sin los ojos típicos de las aguas superficiales, que están representadas a la izquierda y en el centro. Por cierto, los asteriscos marcan las llamadas aurículas, unas protrusiones latero-frontales de la porción cefálica en las planarias repletas de receptores sensoriales.
Esta
vida subterránea, estos seres de los ecosistemas subterráneos, son algo diminutos,
por lo que debemos acercarnos a ellos, aunque tengamos que “hacer la croqueta”…
Acabamos
por salir al exterior y, para no perder la costumbre, y antes de lanzarnos a
por una cervecita o un vigorizante café, nos hicimos la clásica foto de recuerdo.
Referencias
René Jeannel &
Emil G. Racovitza. 1907. Énumération des grottes visitées. 1904−1906. (première série).
Biospeologica II. Archives de Zoologie Éxpérimentale et Générale série 6 :
489−536.
Miquel Vila-Farré. 2023. Platelmintos Tricládidos, gusanos planos, págs. 173−177. En Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.
A. Sendra

