La Ramera es una cavidad bajo estricto control por parte de los responsables públicos. La presencia de una colonia temporal de murciélagos y su valor geológico y cultural bien merecen esta restricción para garantizar su preservación.
Tras ascender, la vista desde la
entrada a la Cueva de la Ramera nos ofrece una bella visión del cañón kárstico
que se abre a nuestros pies. Fotografía Nacho Velasco-Elena Prima.
Buena parte del interior de la Cueva de la Ramera está cubierto por bellos espeleotemas con formas de coladas, estalactitas, estalagmitas y gours. Fotografía de Nacho Velasco y Elena Prima.
En el interior de la cavidad nos
encontramos con una agradable sorpresa, y no fue una nueva especie cavernícola,
fue un recuerdo, un homenaje al joven espeleólogo José Manuel Vera por parte de
los espeleólogos conquenses del GAES (Grupo de Actividades Espeleológicas
Slalom). Así lo decidieron los espeleólogos conquenses que descubrieron estas
galerías y salas plagadas de formaciones estalagmíticas, dedicándole su nombre
a una de las vías de acceso a la zona más profunda de la Cueva de la Ramera.
Vera tenía 21 años, y pese a su juventud era un espeleólogo muy completo con
gran interés tanto por técnicas de progresión como por aspectos científicos
incluyendo su dedicación a la bioespeleología. Él y sus cuatro compañeros del
Centro Excursionista de Alicante se adentraron en diciembre de 1976 en el
Complejo Hundidero Gato (Málaga) pero una crecida del río que atraviesa esta
gruta de grandes dimensiones les atrapó, y Vera arriesgó
Galería del Complejo ” J. Manuel Vera” donde se conserva la placa en recuerdo al joven espeleólogo. Fotografía José Velasco y Maika Colmena.
Placa colocada en la galería que accede a la parte más profunda de la cavidad. Fotografía Mercedes Cano.
Casi cualquier cavidad alberga dípteros que siguen a murciélagos y otros vertebrados como los tejones para alimentarse de sus restos, incluso nos siguen a nosotros cuando nos adentramos a grandes profundidades. Simas como la de Krubera-Voronya en el Cáucaso occidental o la Sima GESM en la Sierra de las Nieves de las Béticas tienen a los dípteros como visitantes en ocasiones frecuentes, en particular cerca de los vivacs situados a mil o incluso dos mil metros de la superficie ¡A sus larvas no les faltan nutrientes!
Sin embargo, si la fauna terrestre
es escasa en
Pero ¿Cómo se llaman estos crustáceos blancos de las balsas pétreas? Son acuáticos de la familia Asellidae. El nombre «isópodo» procede del griego isos-, «igual», y podos, «pie», en referencia a la semejanza general entre sus patas torácicas. Los ejemplares encontrados pertenecen a Bragasellus lagari, una especie cuyo nombre rinde homenaje al bioespeleólogo catalán Ángel Lagar, del que algún día os hablaremos. Posteriormente, Jean-Paul Henry y Guy Magniez estudiaron y describieron formalmente la especie. Ambos zoólogos franceses son reconocidos por sus detallados trabajos sobre la taxonomía y la biología de los crustáceos acuáticos, con especial atención a las formas subterráneas. Sus meticulosas ilustraciones constituyen auténticas obras de arte científico.
Aquí vemos la figura original, modificada, que Jean Paul Henry y Guy Magniez, el año 1973 dibujaron en el trabajo que describe y acuña el nombre a nuestro Bragasellus lagari, por cierto, fijaros en sus antenas tienen una corta y otra bien larga.
El género Bragasellus comprende unas pocas especies habitantes de aguas superficiales y un número mayor de especies estigobias (= exclusivas y adaptadas a las aguas subterráneas). Estas últimas, carentes de ojos y de pigmentación corporal, habitan diferentes sistemas de aguas subterráneas de la Península Ibérica.
En
el caso de Bragasellus lagari, los datos disponibles indican que puede
ocupar tanto conductos kársticos como medios intersticiales, es decir, los
espacios existentes entre las gravas y arenas de los sedimentos. La especie se
ha localizado entre los 240 y los 1.500 m de altitud, en las cuencas altas del
Tajo, el Júcar-Cabriel y el Turia, principalmente en Guadalajara, Cuenca y
Valencia.
Por tanto, B. lagari no parece ser un relicto restringido a una única cavidad, sino una especie estigobia con una distribución relativamente extensa. Afonso et al. (1996) propusieron que sus antepasados pudieron expandirse desde el sector noroccidental de la Península Ibérica hacia el alto Tajo y, posteriormente, alcanzar las cuencas mediterráneas del Júcar-Cabriel y el Turia, posiblemente favorecidos por la continuidad de los medios intersticiales.
Junto a este detritívoro no podría faltar otro un especialista en basuras orgánicas, las lombrices de agua o anélidos dulceacuícolas. Aún nadie los ha estudiado, pero esperamos poder contaros algo sobre ellos en nuevas entradas.
B. lagari i anélido. Fotogramas extraidos de un video aportado por los autores.
El regreso a
la superficie.Tras cuatro horas de muestreo y tomar algunas imágenes
salimos de la cavidad; el calor volvió a invadirnos. Por fortuna nos esperaban
algunas bebidas refrescantes. En el parking que accede al sendero nos
encontramos con unos amigos de Alberto Lupo que tuvieron el gusto de compartirlas
con todos nosotros. Al atardecer regresamos a casa para seguir con nuestras
vidas en un entorno cada vez más afectado por el cambio climático que hemos
provocado. En las cuevas este efecto amortiguado causará la desaparición de
parte de la fauna incluso de la que aún queda por descubrir, otra se salvará
gracias a este refugio ambiental que suponen las cuevas, pero nosotros no somos
cavernícolas
Afonso, O.,
Henry, J.-P. & Magniez, G. 1996. Nouvelles données sur le genre Bragasellus
(Crustacea: Isopoda: Asellidae). Contributions to Zoology, 66(2):
109–118.
Henry, J.-P. & Magniez, G. 1973. Un nouvel Asellide cavernicole d’Espagne centrale: Bragasellus lagari n.
sp. (Crustacea Isopoda
Asellota). International Journal of Speleology, 5(3–4): 273–282.
Henry, J.-P. & Magniez, G. 1988. Isopodes Aselloïdes stygobies d’Espagne récoltés par J. Notenboom et I.
Meijers. II — Le genre Bragasellus et description de sept nouvelles
espèces. Stygologia, 4(4): 332–362.
Jaume, D., Palero, F., Herrando-Pérez, S. y Garcia, Ll. 2023. Isópodos, crustáceos de patas similares, págs 303‒322. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.
https://museucienciesjournals.cat/es/other/mz/mz-volum-04-1-1977/in-memoriam-2
Alberto Sendra ‒ Ferran Palero −Miembros del Club Diaclasa


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