dimarts, 3 de novembre del 2026

Nº 448. 27.ª Conferència Internacional de Biologia Subterrània a Rumania

L'Alberto Sendra, ens informa sobre els resultats d'unes sessions de Biologia Subterrània portades a terme a Rumania. 

En septiembre de 2026 se celebró la 27.ª Conferencia Internacional de Biología Subterránea

Durante la segunda semana de septiembre tuvo lugar la 27.ª Conferencia Internacional de Biología Subterránea. El evento se celebró en un marco geográfico muy particular: la ciudad portuaria rumana de Mangalia, bañada por el mar Negro. La razón de esta elección reside en su proximidad a una de las cavidades más singulares conocidas: la Cueva de Movile.

Desde su descubrimiento, en 1986, esta cavidad despertó un excepcional interés científico por dos razones de peso. Por una parte, por su casi completo aislamiento del exterior durante unos 5,5 millones de años; por otra, por albergar, en sus oscuros espacios y aguas subterráneas, unos ecosistemas verdaderamente excepcionales. Se trata de una cueva cuyos ecosistemas están sustentados por microorganismos quimiolitótrofos, alimentados mediante reacciones de oxidación de compuestos reducidos de azufre. Estos microorganismos constituyen la base de una rica red trófica en la que participan numerosos invertebrados únicos.
La entrada a la Cueva de la Movile, abierta casualmente en 1986 por el ser humano, es claro testimonio de su vetusto aislamiento; hoy un eficaz cierre hermético protege su acceso. Fotografía de la colección del Emil Racoviţă Institute of Speleology.

Un olor fétido nos sorprende al entrar en la Cueva de la Movile. Tras descender veinte metros y atravesar doscientos metros más de galerías que nos conducirán al nivel freático del acuífero, descubriremos su origen. Son aguas termales tóxicas, ricas en ácido sulfúrico, de ahí el olor a huevos podridos. Ello permite la proliferación de películas superficiales de bacterias quimiolitótrofas, una producción primaria base de un ecosistema independiente dela materia orgánica del exterior. En ella la respiración se hace imposible y el uso de equipos autónomos resulta necesario. Fotografía cortesía de Alexandra Hillebrand-Voiculescu.

Estos microorganismos de las aguas de la Cueva de la Movile permiten la vida de numerosos invertebrados cavernícolas, entre ellos, Nepa anophtalma es un voraz escorpión de agua similar a las otras cinco especies europeas del género –caracterizadas por sus patas anteriores prensiles y un sifón respiratorio terminal que conecta con la superficie para respirar–, que habitan las aguas superficiales; en especial Nepa cinerea con una amplia distribución que abarca la Iberia. Pero este escorpión de agua de la Cueva de la Movile es exclusivo, y adopta una despigmentación evidente y completa ausencia de ojos. Fotografía cortesía de Mihai Baciu.

A partir de su descubrimiento, la Cueva de Movile supuso —y supone— el Santo Grial de la bioespeleología mundial. Sin embargo, ya no constituye una rareza. En el último medio siglo se han dado a conocer otras cavidades excepcionales, con ricas comunidades de bacterias y arqueas que constituyen la base de productores primarios no fotosintéticos. En la Conferencia Internacional celebrada en septiembre, diversos autores mostraron la importancia biológica de este tipo de cavidades, presentes no solo en Rumanía, sino también en países como Albania, Hungría, Israel, Italia o Rusia.

La primera presentación del evento corrió a cargo del veterano bioespeleólogo Dr. Serban M. Sarbu, quien ha dedicado buena parte de su vida científica al estudio de los ecosistemas aislados de la Cueva de Movile. Este tipo de ecosistemas, caracterizados por su aislamiento del exterior y por depender de la producción primaria de microorganismos quimiolitótrofos, se encuentra en determinadas cavidades subterráneas, muchas de ellas de origen hipogénico. Estas cavidades se forman mediante procesos geológicos que actúan desde el subsuelo, a menudo asociados a la circulación de aguas profundas y a la disolución de la roca.

La primera jornada se desarrolló con 13 presentaciones orales centradas en las cavidades hipogénicas y sus ecosistemas, así como en la celebración del 40.º aniversario del descubrimiento de la Cueva de Movile.

En la segunda jornada, diversos autores presentaron comunicaciones orales y pósteres sobre la diversidad de la fauna terrestre y acuática subterránea. De esta sesión nos gustaría destacar la charla de Alejandro Martínez, quien, en coautoría con numerosos científicos y con una cobertura geográfica de gran amplitud, presentó un estudio basado en barcoding —la identificación de especies mediante un gen marcador ampliamente utilizado en los seres vivos— para descifrar los patrones a gran escala de la diversidad taxonómica y filogenética de las comunidades de fauna que habitan los intersticios de arenas y gravas bañadas por aguas subterráneas.

La tercera jornada comenzó con la sesión «Diversidad microbiana», en la que Martina Cappelletti nos introdujo en el complejo mundo de los microorganismos cavernícolas, tanto desde el punto de vista de su diversidad como de sus estrategias tróficas.

La siguiente sesión, «ADN y estudios genómicos», reunió cinco trabajos. Entre ellos destacó la contribución de los colegas del Museu de Ciències Naturals de Barcelona, encabezada por Berta Caballero. El estudio, desarrollado durante tres años y basado en múltiples taxones de invertebrados, mostró cómo la estructura y la diversidad genética responden al grado de dependencia de las especies respecto a los hábitats del subsuelo, contrastando especies generalistas con especialistas adaptadas a los ecosistemas subterráneos.

A continuación, se celebró la sesión «Evolución», en la que Meredith Protas y otros investigadores presentaron diversos trabajos sobre dos de las especies más utilizadas como modelos para estudiar la evolución de los caracteres adaptativos a la vida en la oscuridad: el crustáceo Asellus aquaticus y el pez Astyanax mexicanus.

En un encuentro bioespeleológico no podía faltar, dada la enorme relevancia mundial de los recursos de agua dulce subterránea, una sección dedicada a la «Ecología de las aguas subterráneas». La sesión comenzó con la destacada ponencia de Tiziana Di Lorenzo, quien hizo hincapié en la importancia de la gestión de los entornos que rodean las cavidades y en el impacto que las actividades humanas tienen sobre la calidad de las aguas subterráneas, de las que buena parte de la población mundial se abastece para beber o regar las tierras cultivadas.

Junto a estas intervenciones de bioespeleólogos, cabe destacar también las contribuciones de varios miembros del equipo de investigación liderado por David Sánchez-Fernández, de la Universidad de Murcia. Entre ellas, las de los estudiantes de doctorado Eva M.ª Marín y Jorge Plaza, quienes presentaron tres contribuciones sobre la tolerancia térmica de coleópteros troglobios, con el objetivo de predecir su respuesta al cambio climático.

Susana Pallarés, investigadora de la Universidad de Murcia, durante la presentación de su trabajo sobre la conservación de las cuevas en la Red Natura 2000.

La jornada se completó con otras ocho contribuciones sobre la distribución de las especies cavernícolas. Para finalizar, la quinta y última jornada de sesiones reunió 12 comunicaciones orales centradas en la conservación de los espacios subterráneos y su monitorización.

En esta última sesión, Susana Pallarés, también investigadora de la Universidad de Murcia, presentó, junto a un nutrido grupo de 30 autores, una iniciativa para evaluar el estado de conservación de las cuevas de la Red Natura 2000 mediante una evaluación independiente basada en el conocimiento de expertos. Para cerrar la sesión, Estel Blanch y David López-Bosch, investigadores del Museu de Ciències Naturals de Granollers, presentaron iniciativas de seguimiento a largo plazo de murciélagos cavernícolas y sus refugios. Estos proyectos están orientados a evaluar los efectos del cambio climático y establecer prioridades de conservación mediante herramientas de monitorización y análisis de datos.


A continuación, tuvo lugar la asamblea de socios de la sociedad internacional organizadora y la conmemoración de dos figuras muy destacadas de la biología subterránea, que asistieron personalmente al evento: el profesor Dr. William R. Jeffery, de la Universidad de Maryland, y el Dr. Thomas M. Iliffe, profesor emérito de la Universidad de Texas.

William R. Jeffery es una figura fundamental de la biología evolutiva del desarrollo y un referente reconocido internacionalmente. Sus investigaciones han contribuido a convertir al pez cavernícola ciego (Astyanax mexicanus) en uno de los principales modelos biológicos para estudiar cómo evolucionan los organismos a nivel genético y embrionario.

A lo largo de más de 40 años de carrera, las investigaciones del Dr. Thomas M. Iliffe han transformado nuestra comprensión de la biodiversidad, la evolución y la biogeografía de los crustáceos que habitan en cuevas anquihalinas, es decir, cavidades costeras inundadas que presentan capas de agua dulce y salada.

Pero ¿cuáles son las cifras? de estos cinco días repletos de actividad, con 74 comunicaciones orales y 30 pósteres, producidos por un total de 376 autores, aunque solo alrededor de un centenar acudió al evento de forma presencial.

Quizá esta cifra de participación en un congreso internacional pueda resultarnos escasa, pero conviene recordar que la bioespeleología sigue siendo una disciplina de gran interés científico en aspectos tanto teóricos como aplicados. Los avances presentados durante el encuentro demuestran que aún queda mucho por descubrir. Las numerosas y variadas contribuciones presentadas reflejan el dinamismo de una comunidad científica dedicada al estudio de unos ecosistemas esenciales para los ciclos de nutrientes y el mantenimiento de las aguas subterráneas. Su importancia ambiental y su extraordinaria biodiversidad merecen, sin duda, un mayor reconocimiento en el ámbito de la conservación.

Referencias

Sendra, A & Beltrán, M.D. 2023. Ecosistemas de las cuevas y su fauna, págs. 89‒171. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s

Alberto Sendra – Susana Pallarés – Berta Caballero

 


divendres, 30 d’octubre del 2026

Nº 447. Noves espècies d'opilions descoberts a la zona Cantàbrica


 Una nova col·laboració de l'Alberto Sendra, que ens va deleitant amb els seus coneixements i explicacions dels colonitzadors subterranis.

        Nuevos animales zancudos −opiliones− descubiertos

              en cuevas de la Cornisa Cantábrica

                                                             El artículo publicado.

Tres extraordinarios hallazgos vuelven a sorprendernos y nos demuestran la elevada riqueza de la biodiversidad escondida en el subsuelo ibérico, en sus cuevas y simas. En esta ocasión se trata de tres nuevas especies de artrópodos del orden de los opiliones, caracterizados por sus largas patas. Su nombre, Opiliones, procede del latín opilio, término que hacía referencia a los pastores de ovejas que, antiguamente, utilizaban largos zancos en algunas regiones pantanosas para favorecer la observación de sus rebaños. Tener patas largas ayuda a los opiliones a desplazarse sobre superficies irregulares.

Los opiliones son verdaderos expertos en elevarse sobre el terreno y, de este modo, visualizar mejor a sus pequeñas presas. Las capturan con sus quelíceros, unos apéndices articulados en tres artejos que rodean la boca. La presencia de quelíceros es característica de arañas, escorpiones, pseudoescorpiones, ácaros, palpígrados, entre otros grupos, que portan estos apéndices, provistos de unas pinzas terminales con las que pueden trocear o manipular el alimento.

En el caso de los opiliones, a diferencia de otros quelicerados como, por ejemplo, las arañas, los quelíceros no están asociados a glándulas de veneno. Junto a ellos encontramos otros apéndices largos y multiarticulados, denominados pedipalpos, que también desempeñan un papel importante en la alimentación.

A la izquierda vemos a Ischyropsalis noltei residente en cavidades de los Montes Vascos. Está alimentándose de un resto orgánico que no duda en degustar a pesar de sus tendencias de cazador de presas. Sus largos pedipalpos acabados en fuertes pinzas sujetan este pedazo de comida para que los quelíceros, que apenas vemos, la troceen llevando pequeñas porciones a la boca. Fotografía tomada en la cavidad de Azunkorta, Zigoitia en Álava cortesía de Iñigo Gómez de Segura Buesa. Sin embargo, a la derecha, otro Ischyropsalis se comporta como un depredador, devorando un isópodo oniscoide del género Androniscus. Fotografía cortesía de Teo Delić.

Las nuevas especies de opiliones descritas pertenecen en su totalidad al género Ischyropsalis que se extiende a lo largo de Europa Central y Meridional, aunque queda reducido a una sola especie en los Pirineos y 16 especies reconocidas en la Cordillera Cantábrica. Este género se distingue por sus robustos quelíceros, que llaman la atención al verlos, y algo de pavor cuando los utilizan para devorar sus alimentos.

El descubrimiento de estos tres nuevos taxones, todos ellos pertenecientes al género Ischyropsalis, ha sido llevado a cabo por un equipo formado por siete investigadores: Ricardo López, Esteban Pascual, Lucía Labrada, Carlos G. Luque, Eduardo Cires, Andrés Arias y Claudia González, pertenecientes a la Universidad de Oviedo, el IES Avelina Balladares, el Grupo Impress de Gestión de Patrimonio Biospeleológico, el Institute of Natural Resources and Territorial Planning (IDUROT) y el Royal Botanic Garden.

Entre ellos, queremos destacar especialmente a nuestros compañeros en bioespeleología Carlos y Lucía, por su labor continuada durante las últimas décadas en el conocimiento y la divulgación de la fauna cavernícola cántabro-asturiana.

Ortofoto de la Cueva La Baja (Laredo, Cantabria) sobre mapa de Google Earth, donde habita Ischyropsalisimpressa n. sp. que figura en este montaje de imágenes, tomado del trabajo publicado por Ricardo López y el resto del equipo.

B- Ortofoto de las cuevas de Hoyo de las Fuentes y La Pasada (Guriezo, Cantabria) sobre mapa de Google Earth, donde habita Ischyropsalis aguerana n. sp. -C-, que figura en este montaje de imágenes, tomado del trabajo publicado por Ricardo López y el resto del equipo.


Ischyropsalis cantabrica, un interesante opilión endémico de Cantabria que solo se conoce del medio subterráneo profundo de los montes de la Barbecha, Udías, Oreña y El Portillo (este último en el límite entre Comillas y Ruiloba). Foto: Luis Tosal.

El trabajo del equipo realizado permitió una concienzuda identificación taxonómica de las tres especies mediante la descripción morfológica, como vemos en las ilustraciones, basada en particular en la forma y revestimiento del extremo distal del primer artejo de los quelíceros y la pare distal del pene u órgano copulador de los machos.


Mapa de distribución de (A) Ischyropsalis cantábrica, (B) Ischyropsalis impressa n. sp., (C) Ischyropsalis aguerana n. sp. y, (D) Ischyropsalis gigantea. Hacia abajo, las articulaciones entre los artejos basal y medial del quelícero, y extremo distal de los órganos copuladores en cada una de las especies referidas en el mapa. Tomado del trabajo publicado por Ricardo López y el resto del equipo.

Pero también ha tenido una parte esencial en este trabajo la caracterización molecular, mediante la comparación de la ordenación de los nucleótidos —adenina, guanina, citosina y timina, las cuatro bases que conforman las cadenas de ADN— y, por supuesto, de los genes que fueron secuenciados, es decir, dos fragmentos de ADN cuyo orden de nucleótidos se examinó. Estos genes formaban parte tanto del ADN de las mitocondrias, el COI, como del ADN nuclear, el EF1-α.

La comparación del orden de estas bases ha permitido confirmar las observaciones morfológicas y, por tanto, la validez de las especies propuestas. Pero, además, ha permitido establecer relaciones filogenéticas, es decir, relaciones de parentesco, entre buena parte de las especies del género Ischyropsalis presentes en la región asturiano-cantábrica.

En esta ocasión, los opiliones nos han mostrado que la fauna cavernícola seguirá dándonos grandes sorpresas. Sin embargo, estas no serán las últimas: cada año se descubren nuevas cuevas y se exploran decenas de kilómetros más de galerías. La búsqueda y el conocimiento de su fauna siguen siendo, por tanto, una asignatura siempre pendiente.

Referencias

López-Alonso R., Pascual-Parra E., Labrada L., Luque C.G., Cires E., Arias A. & González-Toral C. 2026. Unravelling the phylogenetic complexities of Ischyropsalis (Opiliones: Dyspnoi: Ischyropsalididae) in the North Iberian Peninsula, with the description of three new species. European Journal of Taxonomy 1104: 1–35. https://doi.org/10.5852/ejt.2026.1104.3336

Prieto, C. 2023. OPILIONES, cazadores zancudos, págs 257‒269. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s

Alberto Sendra

Nota de la redacció. Aquest gènere d'opilions no és present a Catalunya. El més proper és a la província d'Osca, on a les cavitats habita Ischyropsalis nodifera. El veiem a les parets de la Cueva de Aso. La seva gran mida i les seves potes llargues, el fan apareixer com una mena de petit monstre. Però... un monstre preciós!

divendres, 9 d’octubre del 2026

Nº 446. Una nova família de Diplurs de la Xina

 

                       Reconstrucció Palaeoecològica de Sinojapyx giganteus Il·lustració d'en Jie Sun.

El nostre col·laborador Alberto Sendra, des de València, ens dona a conèixer una troballa excepcional a la Xina. En aquest cas no es tracta de fauna cavernícola, però la gran importància del fet, es mereix ser donada a conèixer també en el nostre àmbit.

A més d’un nou gènere i una nova espècie, també és una NOVA FAMÍLIA!, fet del tot singular.

Un dels autors, Yehao Wang, des de fa anys, té relació de recerca amb l’Alberto. En aquesta ocasió, li va demanar a ell que entrés en el grup d’estudi, ja que és una autoritat mundial en el coneixement d’aquest grup de fauna: els diplurs.

L’exemplar descrit s’ha trobat en forma de fòssil en pedra i la seva bona conservació i aparença, ha permès reconèixer els detalls fonamentals com per permetre la seva descripció.



Inserim algunes parts del treball original recentment aparegut.

RESUM (traduït al català):

El grup dels hexàpodes inclou els insectes —un grup extremadament divers— i tres llinatges críptics de divergència primerenca (Protura, Collembola i Diplura) que són clau per comprendre el pla corporal dels hexàpodes, tot i que són molt escassos en el registre fòssil. En aquest estudi, presentem el diplur més antic conegut, *Sinojapyx giganteus* gen. et sp. nov., procedent de la biota de Daohugou (Juràssic mitjà, fa uns 165 milions d'anys). Les seves peces bucals ectognates qüestionen la visió convencional que tots els hexàpodes no insectes són entognats, i aporten proves sòlides que l'entognàtia va evolucionar de manera independent almenys tres vegades. Els cercs de *Sinojapyx*, semblants a pinces, són simètrics i manquen de denticles, fet que representa un estat de transició previ a l'aparició dels sofisticats apèndixs depredadors dels japigoides actuals. Amb una longitud corporal superior als cinc centímetres i dotat de mandíbules robustes i cercs en forma de pinça, aquest habitant gegantí del sòl ocupava el vèrtex de la xarxa tròfica edàfica durant el Juràssic, ocupant un nínxol que avui dia solen ocupar els escorpins o els escolopendromorfs. Aquest descobriment no només omple un buit important en el registre fòssil dels diplurs, sinó que també ofereix informació crucial sobre el pla corporal ancestral dels hexàpodes no insectes i sobre les xarxes tròfiques del sòl al Juràssic


General habitus of Sinojapyx giganteus (holotype, NIGP205729) from the Middle Jurassic Daohugou Bed. (A) Counterpart, inner view of dorsal aspect. (B) Part, inner view of ventral aspect. (C) Line drawing based on the part with reference to the counterpart.

Representació de l'estudi filogenètic.

Phylogenetic and evolutionary context of Diplura. (A) Phylogeny of Diplura showing the phylogenetic placement of Sinojapyx giganteus and Ferrojapyx vivax . Red and yellow circles indicate ex tinc t species. The thick green bar represents the currently known temporal range of each family, with the following taxa indicated: (1) Lepidocampinae species (supplementary material, figure S6); (2) Electroprojapyx alchemicus [27 ]; (3) Eoanajapyx yinae [30 ]; and (4) Cretojapyx huangi [29 ]. Illustrations of diplurans (from top to bottom: Campodeidae, Projapygidae, F. vivax , S . giganteus , Heterojapygidae, and Parajapygidae) are drawn by Jie Sun or adapted from Sendra [43 ] and Wilson & Martill [23 ]. Currently, no temporal framework is available for the evolution of diplurans, and the dashed lines therefore represent inferred divergence times. (B) Evolutionary context of the cerci in Diplura. Representatives of extant cerci were redrawn based on Procampodea [49 ] and Lepidocampa [50 ] (Campodeoidea); Ana- japyx , Symphylurinus [51 ], and Octostigma [52 ] (Projapygoidea); Heterojapyx [53 ], Dinjapyx [54 ], Provalljapyx [55 ], Kohjapyx [56 ], Evalljapyx [57 ], and Parajapyx [58 ] (Japygoidea). Red bars indicate the cercus types of the three superfamilies, and blue bars indicate inferred cercus innovations. The yellow branch indicates S. giganteus , a stem-group member of Japygoidea identified in this study, with its cercal reconstruction illustrated by Chao Tan.

Per situar la nova espècie dins de l’arbre filogenètic, no s’ha pogut fer amb l’ADN donat que es tracta d'un fòssil de "pedra". S’ha fet inserint-lo per la seva edat, del Juràssic, com una mena de rellotge que ens asegura la seva edat. 

Esperem més col·laboracions valencianes / xineses!


dimecres, 7 d’octubre del 2026

Nº 445. BioNoticias, ciencia en la oscuridad. nº 4. Dos nuevas especies de coleópteros del MSS.

 Dos nuevas contribuciones vuelven a revelar la importancia del Medio Subterráneo Superficial en el descubrimiento de una biodiversidad escondida

 Una nova aportació de l'Alberto Sendra, que puntualment ens informa de les notícies més importants dins de la Biologia Subterrània. Com sempre, mantenim la llengua original de l'article.

BioNoticias Ciencia en la Oscuridad +4 en YouTube

Desde hace una década, un hábitat escasamente conocido ha irrumpido en el escenario biológico. Nos referimos al conocido como Medio Subterráneo Superficial (MSS). En consecuencia, se han publicado numerosos trabajos sobre la fauna de este medio y, recientemente, han visto la luz dos nuevas contribuciones de nuestros compañeros Vicente Ortuño, Javier Fresneda, José María Salgado, José Domingo Gilgado y Óscar Arribas.

Se trata de los trabajos A new species of Trechus Clairville, 1806 (Coleoptera: Carabidae: Trechinae) from the Mesovoid Shallow Substratum of the Cantabrian Mountains (Northern Iberian Peninsula), publicado en la revista Annales de la Société entomologique de France; y Leonesiella tetratriches sp. nov. from the Cantabrian Mountains (León, Spain)—first species of Cantabrian Leptodirinifound in mesovoids hallow substratum (MSS) (Coleoptera, Leiodidae, Cholevinae, Leptodirini), publicado en la revista Zootaxa.

Estos dos trabajos han supuesto la descripción de sendas nuevas especies de insectos del orden Coleoptera para la Ciencia, descubiertas en el revelador hábitat del Medio Subterráneo Superficial 

En el primer trabajo mencionado, Ortuño, Arribas y Gilgado descubren a Trechus paragloriensis, un pequeño carábido de apenas medio centímetro de longitud corporal, al que realizan un detallado estudio biométrico que compara, mediante potentes análisis estadísticos, los valores métricos de su anatomía corporal con los de su especie afín, Trechus gloriensis.

Arriba, habitus (aspecto general del ejemplar completo o su silueta) de los coleópteros carábidos: A. de Trechus gloriensis y B, C, D. de Trechus paragloriensis en diferentes localidades.

Abajo, edeago (órgano copulador del macho) en vista  los coleópteros carábidos: E, Trechus gloriensis, y F, G y H de Trechus paragloriensis, en diferentes localidades.


Distribución de los dos coleópteros carábidos estudiados: Trechus gloriensis y Trechus paragloriensis estudiados en cuatro localidades entre los pasos de montaña entre la meseta y la cornisa cantábricas, entre los puertos de San Glorio y Piedrasluengas. 

En la segunda contribución, Fresneda, Ortuño, Arribas y Salgado realizan una minuciosa descripción del leiódido leptodirino Leonesiella tetratriches, del grupo Quaestus, incluyendo en ella rasgos morfológicos de la armadura genital y comparándola con su especie próxima, Leonesiella bergidi, la única especie conocida hasta ahora del género.

Habitus (aspecto general del ejemplar completo o su silueta) de los coleópteros leiódidos: 1.Leonesiella tetratriches y 2. Leonesiella bergidi. Edeago (órgano copulador del macho) de los coleópteros leiódidos, en vista frontal acompañado de dibujos donde se remarcan los detalles que lo diferencian: 1, 2 Leonesiella tetratriches, y 3, 4Leonesiella bergidi. 

Distribución de la especie original del género Leonesiella en el Cantábrico occidenal: Leonesiella bergidi y la nueva especie Leonesiella tetratriches.

Tanto este nuevo carábido Trechus paragloriensis como el leiódido Leonesiella tetratriches fueron hallados en los exhaustivos muestreos llevados a cabo por el profesor Vicente Ortuño y sus colaboradores más allegados durante los últimos años en el Medio Subterráneo Superficial de la Cornisa Cantábrica. Estas no fueron sus únicas áreas de estudio: también lo fueron el Prebético alicantino, Sierra Nevada o la Sierra de Guadarrama, en la Iberia, así como algunas regiones montañosas de Argentina.

Pero ¿Dónde se halla este hábitat tan especial llamado MSS? Lo encontramos en lo que los edafólogos —los investigadores del suelo— conocen como horizonte pedregoso C, entre la roca madre dura y compacta y los horizontes disgregados (horizontes A y B), que se hallan entretejidos de raíces. Este horizonte C, cuando existe, está formado por una acumulación de rocas de diverso tamaño que generan espacios en el subsuelo. Así, al MSS, que se encuentra bajo la superficie, se le llama «subterráneo», pero, como no está a gran profundidad, se le califica de «superficial». Este MSS, o Medio Subterráneo Superficial, lo vemos en los conspicuos canchales pedregosos de algunas laderas de montaña, pero también bajo suelos recubiertos de vegetación. Aquí, entre sus espacios, a cierta profundidad, prospera una diversidad biológica, en muchas ocasiones desconocida.

Esta comunidad de investigadores de los hábitats subterráneos ha descrito decenas de nuevos taxones exclusivos del MSS. Entre ellos destacan multitud de coleópteros, como Trechus paragloriensis y Leonesiella tetratriches, numerosos colémbolos, diplópodos, insectos himenópteros o dípteros, entre otros artrópodos. Muchas de estas especies muestran cierto aspecto que las asemeja a las formas cavernícolas, con apéndices ligeramente alargados, o incluso se han hallado especies estrictamente troglobias. De hecho, las primeras descripciones de la fauna del MSS muestran esta cierta tendencia a presentarlo como una extensión de los ecosistemas cavernícolas. Incluso el MSS va más allá y también se extiende por litologías rocosas donde las cuevas no existen, debido a su carácter no karstificable. Este es el caso del MSS donde se hallan de Trechus paragloriensis y Leonesiella tetratriches.

La primera descripción del MSS como hábitat y de su fauna se remonta a 1987, gracias a los bioespeleólogos franceses Charles Gers y Christian Juberthie y al japonés Shun-Ichi Uéno. No obstante, solo recientemente los innovadores diseños de métodos de recolección desarrollados por los biólogos canarios Heriberto López y Pedro Oromí, basados en tubos perforados semipermanentes donde se instala una trampa temporal, han logrado mejorar el conocimiento de esta fauna, en buena parte escondida. 

A la izquierda las trampas utilizadas para recolectar los coleópteros mencionados, una mejora de los diseñados por Heriberto López y Pedro Oromí en su estudios de la fauna del MSS en Canarias, entre materiales volcánicos. A la derecha colocación de una trampa en el interior de un canchal pedregoso.

 Referencias

Javier Fresneda, Vicente M. Ortuño, Óscoa Arribas & José María Salgado. 2026. Leonesiella tetratriches sp. nov. from the Cantabrian Mountains (León, Spain)— first species of Cantabrian Leptodirini found in mesovoid shallow substratum (MSS) (Coleoptera, Leiodidae, Cholevinae, Leptodirini). Zootaxa 5757 (3): 261–270. https://doi.org/10.11646/zootaxa.5757.3.3

Vicente M. Ortuño, Oscar Arribas & José D. Gilgado (09 Sep. 2026): A new species of  , 1806 (Coleoptera: Carabidae: Trechinae) from the Mesovoid Shallow Substratum of the Cantabrian Mountains (Northern Iberian Peninsula), Annales de la Société entomologique de France (N.S.), DOI: 10.1080/00379271.2026.2709340

Sendra, A & Beltrán, M. D. 2023. Ecosistemas de las cuevas y su fauna, págs 89‒171. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s

 Alberto Sendra – Toni Pérez Fernández

 

 


dissabte, 26 de setembre del 2026

Nº 444. Una cavidad del Alto Tajo (Guadalajara) y su vida microscópica

 

Una nova col·laboració de la sèrie "Enumeración..." que ens dona a conèixer la complexitat de la flora i fauna subterrània. Com en altres entrades, s'ha mantingut la llengua original de l'article.

Una cavidad del Alto Tajo (Guadalajara): la vida microscópica en la oscuridad absoluta

Hoy hemos estado en una de esas cavidades que no te dejan indiferente. En ella, durante varios meses consecutivos al año, encuentran refugio colonias temporales de varias especies de murciélagos. Son mamíferos voladores ¡únicos! responsables del control de numerosas plagas de insectos que afectan tanto a nuestra salud como a las plantas cultivadas. Sin embargo, el abuso de los insecticidas o la destrucción o invasión de sus refugios de cría o descanso están acabando con ellos.

En esta visita a una cueva del Alto Tajo volvemos a encontrarnos con su amplia colonia de murciélagos. Ya sabíamos de su existencia, por nuestra incursión a la cavidad en febrero de este mismo año, pero creíamos que ya no se encontraba allí. De modo que hicimos “Media vuelta ¡ar! Un, dos, un, dos”. Como espeleólogos sabemos que nunca, por ningún motivo, debemos atravesar las salas o galerías repletas de murciélagos, si nuestra presencia es motivo de trastorno para estas delicadas criaturas de la noche.

Miembros del grupo de espeleólogos y biólogos del Sistema ibérico que visitamos la cueva, de izquierda a derecha: Pacho, Maika, Merche, Alberto, Anatolio, Elena, Santi, Pati y Nacho. Fotografía de Anatolio Tormos.

Pues bien, aunque no hemos podido visitar toda la cavidad si nos ha dado tiempo de ver algunos invertebrados que utilizan habitualmente las cuevas. Hemos contemplado y olfateado el guano de los murciélagos, aunque no con gusto. Su olor es nauseabundo, al ser una mezcla de orina y compuestos nitrogenados de las heces. Pero es un delicioso manjar para millones de larvas y adultos de dípteros, lepidópteros y coleópteros, así como para infinidad de gusanos nematodos, ácaros o colémbolos. No obstante, éste no es el único alimento que dispone la fauna de las cuevas, os hablaremos de otros nutrientes extra que también se hallan en las cavidades, para hacerlo volvamos al momento que nos dimos la vuelta.

Cuando regresábamos, Pacho le dejó a Maika su linterna de ultravioleta y ¡bum! ¡menudo descubrimiento ante nuestros incrédulos ojos! Lo primero que nos llamó la atención fue un cadáver de murciélago. Los huesos resplandecían a la luz del UV, algo “extraordinario”. Nuestra amiga Virginia nos aclaró por wasap que la luz UV se utiliza en excavaciones paleontológicas ya que resalta la presencia de los restos óseos. Pero los pobres restos nos depararon otra sorpresa ¿Sabías que, en el oído interno de los murciélagos, la estructura llamada caracol o cóclea es enorme? Tanto que parece un verdadero molusco del grupo de los gasterópodos o caracoles. El interior de estas cócleas está tapizado por células con cilios sensibles a los sonidos −ondas mecánicas que viajan en el aire. En los murciélagos los cilios son tan numerosos que pueden percibir el sonido que ellos mismos emiten. Este conjunto de cilios al vibrar por las ondas transmite una respuesta eléctrica al cerebro, a lo largo de células nerviosas. Se forma así una imagen detallada de las distancias y obstáculos, permitiendo así el vuelo de estos increíbles mamíferos.

A la izquierda video de un murciélago, iluminado con linterna UV, a la derecha el mismo murciélago iluminado con lámparas de led; posiblemente se trata del murciélago grande de herradura, Rhinolophus ferrumequinum. Video y fotografías de Pacho.

 Video: https://photos.app.goo.gl/zCnn7g1jRT6UPx3D6

 Seguidamente volvimos a lanzar la luz UV sobre las paredes y techos de la cavidad donde aparecían tapices coloreados. El UV los destacaba, los hacía más visibles. Descubrimos colores amarillentos y grisáceos en las superficies ora arcillosas, ora estalagmíticas, donde su resplandor cromático nos impactaba. La razón se encuentra en los diversos pigmentos −rojos, amarillos o grises− contenidos en un tipo especial de bacterias, los Actinomycetota antes incluidas entre los hongos por la forma filamentosa de sus células que se asemejan a los “micelios” típicos de los mohos. Estos filamentos celulares dibujan estructuras radiales o estrelladas bien coloreadas y por tanto visibles a nuestro ojo. Los actinomicetos gustan de vivir a sus anchas en ambientes subterráneos pobres en nutrientes, cualquier resto de materia orgánica difícil de degradar por otros organismos puede ser su alimento. En un ambiente empobrecido como en las cavidades su presencia es habitual. Aunque no sólo viven en cavidades, el suelo del exterior es su hábitat más conocido, entre otras razones por suponer muchos de estas Actynomycetota candidatas ideales como fábricas de antibióticos, imprescindibles para la salud humana.

Los Actinomycetota destacan de las superficies arcillosas o estalagmíticas donde prosperan gracias a cualquier tipo de materia orgánica y donde prosperan otros microorganismos entre los que abundan los eucariotas como hongos y protistas. Video de Anatolio Tormos.

Video: https://photos.app.goo.gl/r2wrrg5QyD6mVVon6

 Junto a estos actinomicetos viven otras clases de bacterias y arqueas (éstas son similares solo en apariencia, algún día os hablaremos de ellas) y los más conspicuos, visibles, y en ocasiones extensos hongos filamentosos o mohos. Todos los hongos se nutren exclusivamente de materia orgánica procedente de otros organismos, aunque son algo más selectos que los actinomicetos, y cuentan con digestión extracelular vertiendo los enzimas descomponedores al exterior. En la cueva los vemos por todas partes consumiendo las deyecciones de los murciélagos, formando redes enormes de filamentos (hifas) que pueden cubrir desde un diminuto excremento a una pila completa de estos. Pero, los hongos no sólo se alimentan de la materia orgánica muerta también aprovechan de los animales de las cuevas, como el que pudimos fotografiar.

Hongos filamentosos (mohos) sobre unos pocos excrementos (parte oscura) de algún murciélago (guano), al final de los filamentos (micelios) más erguidos se dibuja una diminuta bolita, en ella se hallan las esporas de los hongos. Fotografía Anatolio Tormos.

Es muy frecuente observar el florecimiento de ramos de hifas de hongos del interior del cadáver de un insecto, en este caso de un pequeño díptero. Fotografía Nacho Velasco y Elena Prima.

En este devenir de quien devora más materia orgánica en una cavidad como la que estamos visitando faltan un buen puñado de actores a escena. Pero, no nos alarguemos mucho, y ciñámonos a lo que vimos. Pastoreando la superficie repleta de microbiota, aquí y allá encontramos como en el guano, un buen número de minúsculos colémbolos, caracterizados por su apéndice caudal que le permite dar enormes saltos; un gran número de diminutos ácaros y, no menos frecuentes, pequeños coleópteros estafilínidos con sus recortados élitros como si lucieran una chaqueta de frac. Todos ellos junto a una plétora de larvas o gusanos nematodos forman parte de esta red trófica o de transferencia de nutrientes que sutilmente estamos intentando relatar. Para completarla, faltan los depredadores de esta fauna que pastorea los microorganismos. Vemos, coleópteros estafilínidos de cierto tamaño, pero también carábidos de la especie Laemostenus terricola que con sus casi dos centímetros y armado de evidentes mandíbulas en su cabeza prognata (desplazada hacia delante), representa la cúspide de esta cadena alimentaria de los invertebrados cavernícolas.  Toda esta fauna no es exclusiva de las cuevas, pero forma parte indispensable en el singular ecosistema subterráneo de muchas cavidades ibéricas.

En la cúspide de la cadena trófica de invertebrados el coleóptero carábido Laemostenus terrícola, bien conocido en los ambientes subterráneos de buena parte del territorio europeo. Fotografía Anatolio Tormos.

Este relato de lo que vimos en nuestra visita a la cavidad del Alto Tajo acaba aquí, pero volveremos, y como siempre al salir nos esperaba un buen entrepán, pues había que reponer fuerzas y nos esperaba todavía la larga vuelta a casa. Nos vamos siendo conscientes que esta cavidad con su valiosa colonia de murciélagos y su vida interior no nos ha dejado indiferentes. 

Referencias

Sendra A. & Beltrán M.D. 2023. Ecosistemas de las cuevas y su fauna, págs 89–171.
En: Sendra A. (Coord.). 2023.
Habitantes de la oscuridad: Fauna Ibero-balear de las cuevas.
Sociedad Entomológica Aragonesa.

Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s

 

Alberto Sendra – Anatolio Tormos – Santiago Teruel



divendres, 18 de setembre del 2026

Nº 443. Speonomites montsecensis. Nueva especie de coleòptero troglobio

Aquest article, el nº 443, tracta del mateix tema que l'anterior el nº 442 d'aquest blog. Els autors valencians, afegeixen algunes consideracions i imatges, que són interessants de conèixer i, per això, es mereix la seva divulgació. Com en anteriors ocassions, mantenim la llengua original de l'escrit.

Una nueva especie de coleóptero leptodirino: los troglobios triunfadores

BioNoticia +3 en 

https://youtu.be/TvWcC2_kXmU?si=FRWge4fgzO7XlGu

En 2023, en la obra “Habitantes de la Oscuridad”, los prolijos bioespeleólogos, Javier Fresneda y José María Salgado, ambos reconocidos especialistas a nivel mundial de este diverso grupo de coleópteros,utilizaban el mismo subtítulo:“troglobios triunfadores” parael grupo zoológico de los leiódidos donde estos mismos autores incluyenuna nueva especieacabada de publicar. Contrabajo publicado hace unos días y titulado“Speonomites montsecensis sp. n. de Serra del Montsec de Rúbies (Lleida,España) (Coleoptera, Leiodidae, Cholevinae, Leptodirini)”,Fresneda y Salgado describen con detalle maestro un nuevo taxón del Prepirineo de Lleida. Fue hallado “hace 36 años” en la sima conocida como Forat dels Diners, por Juli Serrano de la Sección de Investigaciones Espeleológicas del Centre Excursionista l’Àliga de Barcelona de la Serra del Montsec de Rúbies, única cavidad donde hasta ahora es conocido.

La familia de pequeños escarabajos leiódidos y en especial la tribu de los leptodirinos, al que pertenece, representa un grupo taxonómico de verdaderos triunfadores en los ecosistemas subterráneos. Una parte importante de las especies de esta tribu muestran marcadas adaptaciones a la vida cavernícola −en el argot bioespeleológico, son troglobios−. Además, la tribu leptodirinos se halla notablemente diversificada en buena parte de las regiones kársticas del norte de la cuenca mediterránea desde la península ibérica hasta Irán, con unos 250 géneros y subgéneros y algo más de 1340 especies y subespecies. La mayor parte de sus especies se conocen en exclusiva en el interior de cavidades, como sucede con Speonomites montsecensis, donde se encargan de consumir restos de materia orgánica −por los que se les considera detritívoros− o bien devoran los excrementos de otros animales −coprófagos− o cadáveres −necrófagos−. ¡Vaya, qué no son nada exquisitos! Eso hace que todos los leptodirinos sean buenos candidatos para colonizar las cuevas. ¡Mal lo tendrían si fueran fitófagos para vivir en un ambiente sin planta alguna!

El nuevo taxón descrito por estos autores es uno de esos leptodirinos “triunfadores” que ocupan la zona profunda de las cavidades. No obstante, la morfología de Speonomites montsecensis no muestra formas y apéndices llamativamente alargados, como es habitual en muchos troglobios. Su cuerpo de poco más de dos milímetros y medio es ovalado, algo alargado, lo que le confiere una forma de nave, con antenas algo más cortas que la longitud del cuerpo. Esta morfología general, junto con la estructura copulatoria del macho lo asemejan a su vecino geográfico Speonomites velox,una especie conocida en varias cavidades de una pequeña área kárstica en el contacto entre la Serra de Comiols y el Montsec de Rúbies.


                             Vista dorsal del cuerpo de un (1) Speonomites montsecensis y de un (2) Speonomites velox.

 De izquierda a derecha, el órgano copulador masculino (edeago) en vista dorsal y lateral de (1 y 3) Speonomites montsecensis y (2 y 4) de Speonomites velox. Tanto las espinas del saco interno de este edeago, que puedes ver en la parte central, como los estilos que el órgano lleva a ambos lados, y sus sedas finales muestran diferencias en estas dos especies vecinas. No cabe duda de que las diferencias en la ornamentación de estas estructuras reproductoras que participan en la introducción y transferencia de células espermáticas son clave en el aislamiento de poblaciones y, por tanto, de las especies a las que pertenecen. ¡Por tanto, son aspectos morfológicos que ayuda, sin duda, a reconocer la diversidad taxonómica!

                        Mapa de distribución de los leptodirinos cavernícolas de la Serra del Montsec de Rúbies (Lleida). 

No cabe duda que este trabajo recién publicado contribuye al conocimiento de la diversidad de los coleópteros leptodirinos, pero al leer el apartado de discusión y examinar el mapa de distribución figurado en el artículo nos llaman la atención dos hechos. De una parte, la existencia en la misma cavidad, el Forat dels Diners, de dos especies más de leptodirinos (Troglocharinus hustachei y Stygiophyes puncticollis); y, de otra, la presencia de al menos seis especies cavernícolas de leptodirinos, las mencionadas y tres más (Speonomites aurouxi, Speonomites velox y Troglocharinus senenti), no lejos del Forat dels Diners y que, en conjunto, abarcan un área kárstica de unos cien kilómetros cuadrados. Ambos son argumentos contundentes que muestran el triunfo de estos leptodirinos en la ocupación del medio subterráneo en cuevas y simas. Unos hechos que se repiten en otras regiones kársticas donde se extienden los leptodirinos ibéricos.

Los estudios de los leptodirinos ibéricos se remontan a los inicios del conocimiento de la fauna cavernícola ibérica, a finales del siglo XIX, y los de la europea, a algunas décadas antes. Pese a esta dilatada trayectoria, como continuamente nos demuestran José María Salgado y Javier Fresneda, aún queda una rica diversidad de estos leptodirinos triunfadores por descubrir. Esperemos que ambos sigan haciéndolo en el futuro.


La especie que vemos en esta fotografía es Stygiophyes puncticollis y convive con Speonomites montsecensis, en el Forat dels Diners. No sabemos si podría ocupar otro microhábitat, si bien su cuerpo es claramente menos alargado. Esta fotografía de Adrià Miralles-Núñez se realizó en el Forat de l’Or (Serra del Montsec, Lleida).

 Referencias

Fresneda, J. &Salgado, J.M. 2026. Speonomites montsecensis sp. n. de Serra del Montsec de Rúbies (Lleida, España) (Coleoptera, Leiodidae, Cholevinae, Leptodirini). Boletín de la Sociedad Entomológica Aragonesa, 78 (2026): 84-89.

Salgado, J.M.&Fresneda, J. 2023. Coleópteros, insectos con estuche, págs 413‒470. En: Sendra A. (Coord.). 2023. Habitantes de la oscuridad: Fauna ibero-balear de las cuevas. Sociedad Entomológica Aragonesa.

Enlace a la obra: “Habitantes de la Oscuridad”: https://www.youtube.com/watch?v=ZHIqnMgPiYE&t=9s

 

Textos: Alberto Sendra – Adrià Miralles-Núñez

Edición video: Anatolio Tormos